Tal
como en cualquier empresa, la contabilidad tiene como objetivo registrar en forma
sistemática el proceso de producción, distribución, uso de bienes y servicios,
pérdidas y beneficios; en definitiva reflejar lo mas fielmente posible la realidad
económica. En el caso que nos ocupa la Contabilidad Nacional, cumple (o debería) con los
mismos objetivos, proyectando estos a la economía global de un país (Macroeconomía).
Continuando con nuestra analogía contable, podemos tomar el PBI (o
PIB) (Producto Bruto Interno) como el índice capaz de reflejar en forma final la marcha
del Negocio/País.
No es la intención de este artículo ahondar sobre la metodología de
cálculo del mismo, pero, como es de suponer se consideran para el una serie de variables
y datos estadísticos recopilados y procesados por el Ministerio de Economía mediante su
organismo dependiente el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos).
Aquí comienza el problema real:
Son confiables los datos de las
variables aportadas?
El INDEC ha dado sobradas muestras de ineficiencia, a través de los
últimos tiempos. Basta con cruzar su información estadística con la de otros organismos
(CEPAL) para comprobar lo anteriormente expresado, ya sea por incompetencia, ya sea por
presiones internas.
Pero como resultante de esto contamos con información atrasada (sumamente atrasada) y en
la mayoría de los casos con los detestables - * - de datos provisorio a pesar de que se
trata de periodos que ya deberían estar cerrados por completo y sus valores INAMOVIBLES.
Esto las hace poco confiables.
Que nivel de independencia política tienen estos?
Todos recordamos, el reciente y confuso suceso ocurrido con la
funcionaria Irene Novacovsky cuando libero las estadísticas sobre los índices de
pobreza.
De que forma son interpretados y
mostrados?
Un vaso de agua puede estar medio lleno o medio vacío no?
Como resultado de estas tres hipótesis mencionadas, ya sea de una de
ellas, o una combinación de varias nos levantamos un buen día y nos encontramos en los
titulares de los diarios con la -Buena Nueva- de que los Argentinos en su conjunto éramos
un aproximadamente 10 % más pobres de lo que las estadísticas nos habían venido
indicando.
Resumiendo, al leer los diarios nos dimos cuenta que las estadísticas
comenzaban (quizás por primera vez en mucho tiempo) a aproximarse a nuestros
sentimientos.
O acaso no nos sentíamos más pobres de los que las estadísticas
nos decían?
Por que tan sinceros de golpe?
Cuándo la limosna es grande... fue el primer pensamiento que se
me cruzó ante semejante despliegue de sinceridad informativa, después de años y años
de mantener una postura de inefabilidad arrogante, de pronto... Paf!! reconocemos un
error. (Un error??)
Bueno, no tan error solo fue un cambio de base en el cálculo del PBI
después de todo, pero por que ahora? Y porque la decisión del cambio de la base 1986 por
la 1993?
Eran demasiados interrogantes para mí, tomar en un periodo
pre-electoral una medida Técnica que solo tendía a blanquear un menor crecimiento
económico? (para con nosotros y para con el resto del mundo)
Pues bien, cambiar de una base mas baja (1986) por una mas alta (1993)
si bien tenían un efecto negativo en los periodos de crecimiento económico en la misma
proporción afectaban los períodos de crecimiento negativo, y tomar 1993 como base es
razonable porque se dejaban fuera los periodos 1988-1989-1990-1991 de alto contenido
inflacionario pre-convertibilidad lo que daría en el acumulado a la fecha un crecimiento
mínimo (o quizás negativo?).
Resumen, cambiar una base como la 1986 contra una mas alta 1993 (ya
deflacionada) no hacía mas que "Limar las Puntas" del PBI.
Duda : Si el cambio de bases hace menos positivos los índices
positivos y menos negativos los negativos (Ej. 1er. Trimestre1999) no estaremos
preparándonos para seguir recibiendo índices negativos?
Esto es todo?
Por otro lado, al cambiarse la incidencia (peso relativo) de los
servicios sobre el PBI, que si bien es real que la misma a crecido, también es real que
esta variable elegida a tenido una caída del - 0,8 % contra él - 4,1 % de los sectores
productores de bienes por tal motivo (en el primer Trimestre de este año), es la más
favorable para compensar la caída libre de la industria manufacturera Argentina.
Esto no es nuevo, si se recuerda las palabras del señor presidente
Menem, dichas hace un tiempo, cuando explico que "La Argentina debe proyectarse en
la producción de servicios", siguiendo la tendencia mundial.
En ese sentido, no hay objeciones si no tuviéramos en cuenta que los
Países del primer mundo están en condiciones de hacerlo, porque ya han pasado por la
etapa productiva necesaria, cosa que en nuestro país no sucedió, sino todo lo contrario.
Entonces como todos los economistas reconocidos han expresado. Este
cambio de metodología, si bien acompaña a la tendencia mundial, esta muy alejada de la
realidad Nacional. Solo cumple el objetivo de menguar la real caída de la actividad
económica en Argentina, parcializando los distintos periodos recalculados.
Como ya hemos expresado es evidente la conveniencia del cambio de base,
será tal vez por que el resultado final, seria sin dudas, escandaloso.
En los medios, extrañamente, no se ha brindado hasta el momento una
explicación, del por que del año base elegido, pero podríamos deducir que el objetivo
buscado es netamente psicológico, ya que la economía real no ha cambiado.
Alguien necesitaba realmente, saber cual es la situación económica?,
cada sector de la sociedad esta muy consciente de cómo ha mejorado, o no, su posición.
Es evidente que las grandes consultoras internacionales, según lo
expuesto por ellas, manejaban cuentas muy alejadas de los cálculos Oficiales.
Solo nos queda situarnos en un compás de espera, guardar nuestras
fuerzas, sin dejar de estar expectantes y transitar por este escabroso momento de
transición lo mas cautelosamente posible.
Falta muy poco tiempo para el cambio, ¿ pero muchas cosas mas
por descubrir ? |